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lunes, 26 de marzo de 2007

Líos de comadres.


Un aspecto que del que no se habló en la prensa ante el problema que se generó con la destitución de los diputados por parte del todopoderoso TSE, fue el de los asesores de los salientes congresistas y de cómo se arreglaría su situación laboral.

Es evidente que el trabajo de asesor de diputado es un cargo burocrático que surge de la confianza, devolución de favores o compadrazgo entre el diputado elegido y el asesor nombrado, y en consecuencia los primeros eligen según su (des) criterio a quienes los ayudarán a legislar y fiscalizar.

Los asesores tienen contratos de trabajo como no puede ser de otra manera y están amparados por la ley y los derechos de los trabajadores, y en consecuencia, su salida de los puestos de trabajo no se da por accesión son la del diputado destituido, como se podría prever.

Más claro tocará pagar indemnización a medio mundo, y las por despido intempestivo son caras, claro, como no les toca pagar a los nuevos congresistas sino al Estado a ellos que más les da y ya tienen todos a todos sus asesores, y por lo informado por El Comercio, ni los anteriores ni los actuales quieren ceder.


Ahora si por Dios que se asome el Chapulín, porque ¿Quién podrá ayudarnos?, probablemente ni el TSE con todo su poder de deidad.

lunes, 29 de enero de 2007

Les damos otra oportunidad, o hasta cuando Padre Almeida


El Congreso Nacional ha pedido “otras oportunidades” en los últimos tiempos, sin embargo de lo cual sigue cometiendo errores crasos en su funcionamiento y en la búsqueda de aceptación pública.

Para empezar hacen una mayoría entre los partidos más “populares” o “queridos” en el país (léase PSC, UDC, PRIAN, PSP). Claro entre todos los diputados que conforman este bloque pueden decir que su elección fue legítima, y que son representativos, pero al parecer no se dan cuenta que en su caso ni bien aceptan el cargo se ponen la camiseta de ladrón, y con ellos no hay compás de espera como con el Presidente, por lo que sus actuaciones, desde la primera hasta la última, deben ser dignas de ejemplo.

Esta mayoría no ha logrado hacer ningún cambio constitucional, por lo que su discurso de que la reforma política se la puede hacer en el Congreso, se queda sin piso con cada día que pasa.

Expulsan a dos diputadas electas de la manera más vil, todo por mantener hasta el último de sus votos internamente pero sin contar con que la opinión pública estaría del lado de estas mujeres, y que le darían un arma al Presidente de la República para que enarbole la lucha una vez más.

Nombran a un Fiscal General de la Nación que en un examen en Derecho Penal obtuvo una nota de 25/60, y que de en 6 de las 12 pruebas que se rindieron para obtener esta puntuación, obtuvo 0, para luego dejarlo sin respaldo cuando la opinión pública se transformó en marchas en contra de este pobre individuo, que más allá de su ignorancia no se la ha comprobado delito alguno, marchas que ha conseguido impedir que el Dr. Cucalón, ejerza las funciones para las que tristemente fue designado.

Ahora finalmente juegan con lo peor que pudieron haber hecho, es decir, la plata. Si se ha aplaudido nacionalmente la decisión del Presidente Correa de bajarse el sueldo (decisión que respeto pero no comparto en absoluto, ya que me parece una medida demagógica, perspectiva que la explicaré en otra entrada), no es posible que con toda la desfachatez del mundo, y viendo, insisto, que la opinión pública ha respaldado esta medida, decidan subirse el sueldo, cuando precisamente sus cargos están en juego; o es que nos creen muy idiotas, o ellos lo son.

Todos estos errores los cometen en tres semanas de funciones, a pesar de saber que ellos no tienen compás de espera, sin vergüenza alguna, y en medio de uno de los debates políticos más tenaces de la época democrática.

Así nos tratan, y como pelada mal llevada, nosotros nos dejamos.

lunes, 15 de enero de 2007

El 15 de enero para un salado

Ante la duda de si había clases o no en la Universidad a la que asisto (PUCE – Quito), debido a que está ubicada muy cerca del Congreso, sitio en el que se realiza la posesión del Presidente electo Rafael Correa, decidí ir de todos modos, para asistir íntegramente a la última semana de clases de mi carrera universitaria.

Llegué pues a las siete de la mañana y para mi mala suerte la madrugada fue en vano, pues la Universidad estuvo cerrada, pero el salado de esta historia no soy yo, sino otro aún más salado.

Todas las mañanas una amiga me lleva en su auto a la Universidad y ante el cierre de ésta, nos pusimos a conversar en una calle cercana a los predios académicos, la misma que es usada mucho para parquear pero en general muy poco transitada, he aquí el lugar donde ocurrió el evento que marcó este día para un pobre individuo.

En la intersección de la Roca y Tamayo este sujeto transitaba con su vehículo, con preferencia para pasar dicho cruce, así pues, otro vehículo que iba por la otra calle se pasó el pare un chocó el vehículo del salado, quien no hizo nada en realidad (Primer elemento salado). Se baja del auto a reclamar y el otro individuo era policía, así pues no quedaba más que resignarse ante el suceso, porque nunca se ha visto que un policía pague un accidente de tránsito en el país a menos que sea con alguien de mayor rango. (Segundo elemento salado).

Ante tal situación, no le quedaba más que subir a su vehículo y llevarlo a la mecánica más cercana o a la de su confianza, sin embargo el pobre individuo se da cuenta de que ese no era su día, y entonces se percata de que la llave de su auto estaba dentro del mismo y que la alarma se había puesto cerrando el vehículo. (Tercer elemento salado)

Fue entonces que al pobre individuo se le oscureció el día por completo, ya que para su mala suerte se cierra la avenida 12 de octubre, vía principal que lleva mucho tránsito, y cuyo flujo vehicular fue desviado por estas pequeñas calles (Cuarto elemento salado), para encontrarse que este vehículo estaba cruzado en la intersección y había que hacer peripecias para pasar.

Lo malo no fue que los autos deban pasar con incomodidades para este sujeto claro está, sino que cada auto iba saludándole con mucho afecto y comprensión de su situación, y le recordaban a cada instante que le saludara también a su bondadosa y apreciada madre. (Quito elemento salado)

Llama entonces a su casa (supongo) para que le traigan la otra llave del vehículo, y ya que yo estaba desocupado con mi amiga, nos quedamos viendo que sucedía. Y así durante la más de una hora que estuvimos ahí nadie llegó a auxiliarlo, (Sexto y último elemento salado), por lo que cuando me fui el hombre se quedó ahí, esperando que alguien llegue, o que el día termine, lo que sea que venga primero.

Así pues, no para todo el 15 de enero de 2007 fue un día de gloria y regocijo nacional, y me temo que no fue el único, también fue salado para uno que otro diputado y político tradicional, quienes hubieran preferido chocarse, aunque tranquilos, igual todos les vamos a putear.

lunes, 9 de octubre de 2006

Caldo de Cultivo

A pesar de no ser biólogo me atrevo a definir más o menos lo que un caldo de cultivo es: un medio de generación de células, mediante el cual se busca que éstas se desarrollen, y ya que mayoritariamente se utilizan para generar bacterias o virus, los caldos de cultivo están formados por distintos tipos de células animales y vegetales, según el fin que se le quiera dar al cultivo y su nivel de especialización.

De lo anterior podemos concluir que el caldo de cultivo es un mecanismo, en el que conviven varios tipos de organismos con la finalidad de culminar un proceso de creación de algo predeterminado, y si se reúnen los elementos adecuados el objetivo será alcanzado con éxito.

Nuestro Congreso Nacional es pues, un verdadero un caldo de cultivo del azar, en el que lastimosamente los organismos que conviven no han logrado culminar ningún proceso con éxito, pues en realidad quienes fueron no sabían a lo que iban, y con sus buenas intenciones no consiguieron nada más que empeorar la realidad, y es que como dice el viejo adagio, el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones.

Y es que en realidad el país está harto de expertos que tampoco logran solucionar nada en nuestro entorno, pero no por eso podemos empezar a creer que el primer aventurado desconocedor de cualquier tema político, (de la ciencia política, no de la mañosería de nuestros “políticos”) puede realmente hacer un buen papel, más si de sus propias bocas salen frases como: en el Congreso aprenderemos, o que lo que les motiva es el servir al país, o sea, más simples buenas intenciones.

Se asemejan al caldo de cultivo no solo porque para muchos ecuatorianos muchos congresistas son virus o bacterias, hecho que se demuestra en su nivel de popularidad al fin de su ejercicio, sino porque conviven dentro de un proceso, que aunque no lo comprendan, sigue siendo un proceso hacia la destrucción del país, ya que nuestras tristes bacterias parlamentarias no han logrado convivir articulada y armoniosamente para que su cultivo sea adecuado.

En pocos meses iniciará un nuevo congreso, mismo que será un nuevo caldo de cultivo, esperemos con fe que no sea un desarticulado caldo, sino que su resultado sea el justo para las bacterias se conviertan en vacuna para los males del país; aunque me reservo el derecho a la duda antes de las elecciones, ya que solo viendo lo candidatos nos podemos percatar de que entre deportistas, animadores, comediantes, cantantes y demás, no obtendremos un buen resultado; o mejor el beneficio de inventario que se realizará sobre la herencia que deje este congreso cuando haya muerto socialmente por sus propias acciones, o mejor, por sus propias canciones, goles o bailes.