miércoles, 13 de junio de 2007
miércoles, 7 de marzo de 2007
Gracias Dios por la estupidez de Lucio.
No se puede jugar al poder ilimitado por siempre, no lo aprendió el 21 de abril, y me temo que el nefasto personaje tiene lento aprendizaje, con el respeto de quienes si sufren de este mal.
Por fin te equivocaste dictócrata, pusiste a una persona en un cargo, y esta persona no se dejó mangonear como tus títeres del congreso, tu hermano y otros personajes de indeseable recuerdo que pasaron por tu mediocre gobierno.
La discusión legal es muy simple, para variar el Congreso viola la Constitución (por enésima vez), esta vez se mete con el organismo que los puede destituir, craso error sobre todo del pelado Larreátegui, presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales del H. Congreso Nacional (¿H por hijue…?), craso en él porque es un hombre inteligente y un jurista respetado que no se dio cuenta que por andar con la Constitución bajo el brazo era utilizado para cometer cualquier barbaridad, siempre favorable a lo social cristianos, a Avarito o al tarúpido, digo, dictócrata, y con estas acciones el demócrata cristiano (Larreátegui) está acabando de matar a un partido que sobrevivió un golpe más fuerte, pero que se vio abandonado por su propio presidente nacional (Op Cit).
Las normas legales abundan para ponerse a cualquier lado para variar, pero en este caso no solo que pesan más a favor del Tribunal, sino que también el Congreso está abandonado por su necedad, ya que dudo que mañana salgan multitudes a apoyar a estos diputados con el prestigio que tienen.
El gran ganador de la pelea de comadres, Correa, quien se encontró con un tipo honesto (hasta que se demuestre lo contrario) de Sociedad Patriótica como presidente del Tribunal Supremo Electoral, y que hizo lo que el no pudo, mandar a los diputados a su casa, al menos a 57, que ya es bastante.
Ahora está en sus manos, si, porque el Congreso pedirá que los vocales que por inconstitucional resolución son destituidos sean sacados de sus cargos con la Policía, al igual que ya lo hizo el TSE, que pidió el mismo tratamiento para los diputados que destituyera.
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Andrés Chiriboga
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10:47 p. m.
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miércoles, 21 de febrero de 2007
De los periodistas deportivos y sus conceptos.
Informaba el profesional sobre la separación del Barcelona del técnico Ángel Ramón Bernuncio (no se si se escriba así), y opinaba al mismo tiempo, por lo que su labor informativa tenía una responsabilidad aún mayor, puesto que la opinión que se da en los medios sirve para formar a su vez la opinión pública.
La noticia del saliente director técnico del Barcelona estuvo medianamente bien hecha, pero luego el periodista empezó a dar juicios de opinión sobre otros aspectos del cuadro amarillo, refiriéndose principalmente a las sanciones que la directiva del club debe imponer a los jugadores que se ausenten injustificadamente de los entrenamientos.
Hasta ahí, iba bien el asunto pero de repente, el señor periodista concluyó su pobre análisis con un terrible error de concepto, al menos para mi, puesto que dijo que el jugador Lastra debe ser sancionado igual que Paredes (de ellos era la noticia) por ausentarse sin justificación y que además (ahí va) el jugador deberá probar que no ha estado donde se indica que se lo ha visto.
¡¿Qué?! O sea que para este profesional de la información, el principio de inocencia no existe. Es evidente que el jugador se ha ausentado y debe ser sancionado, si, pero de ahí a que cualquier persona diga que lo ha visto desmandándose en una fiesta y que por eso no fue a entrenar e inmediatamente sea cierto, no se puede aplicar. Además le informo yo a este señor, que quien acusa es quien debe probar, por lo que si yo digo que he visto a Lastra en fiesta, YO debo probarlo, y no él.
Si un jugador es acusado mañana de que no fue a entrenar porque se lo vio en Japón drogándose, para este periodista será cierto mientras quien sea acusado no pruebe que efectivamente no se puede teletransportar a Asia drogarse ahí y regresar.
Por Dios, que manejo de principios básicos es este. Lo malo insisto es que así se crea opinión pública y mucha gente verá bien que este futbolista inmoral sea castigado, no por no haber asistido a entrenar, sino por haber estado en fiesta, ya que esa idea es la que se va a quedar entre el público que ve el programa.
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Andrés Chiriboga
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10:24 a. m.
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miércoles, 7 de febrero de 2007
De las nacionalizaciones
Vemos como ejemplo los engorrosos trámites que deben llevar a cabo compatriotas quienes deciden adquirir la ciudadanía estadounidense, o quienes llegan a España.
Claro, tal vez no lo hacen por un total amor al nuevo país, pero entre que si han llegado a quererlo, y la conveniencia económica se someten a procesos que duran años, y que empiezan consiguiendo la residencia, y concluyen años después con la jura de la nueva bandera.
En todos los países hay trámites “abreviados”, digamos, que permiten que la persona en cuestión obtenga la nacionalidad con mayor facilidad que si la buscase por la vía ordinaria.
Ecuador no es la excepción, y así, la ley de la materia prevé que una de las formas de adquirir la nacionalidad consiste en aquella en la que el Estado otorga este privilegio a una persona por sus valiosos servicios prestados a la nación.
El caso que más conmovió al Ecuador en los últimos años, debe ser el del conocido personaje Tony el “Suizo”, quien llegó a construir puentes en los sectores más olvidados del país, y que sin lugar a dudas se ganó este privilegio por mérito propio.
Ahora que en nuestro querido país, tenemos que tergiversar todas las instituciones, y esta no podía ser la excepción, y en consecuencia, tenemos que ver que a la altura de Tony el “Suizo”, están Carlos “Cuqui” Juárez, Gilson de Souza, Ariel Grazziani, Cristian Carnero, Cristian “Camello” Gómez, Cristian Botero, Javier Klimowich, Washington Aires, Alex Escobar, Marcelo Velazco, Carlos Espíndola, y ahora se suma el portero de EMELEC Marcelo Elizaga, entre muchos otros que se me escapan en este momento, y cuyos servicios han sido netamente futbolísticos.
Claro, para muchos apasionados del fútbol el desempeño de estos profesionales debe ser digno de ser premiado con nuestra ciudadanía, aunque muchos ni siquiera hayan pasado muchos años aquí, y aunque otros siendo ecuatorianos no vivan aquí después de terminar su carrera futbolística, y aunque en muchos casos sea meridianamente claro que lo único que buscaban estos conciudadanos era no ocupar plaza de extranjero y quedarse más tiempo en el país.
No dudo que algunos de estos decidan quedarse en el país, pero serán contados con los dedos de las manos, puesto que el patriotismo se les acabará a muchos con el último sueldo. Ojalá me equivoque y su comportamiento demuestre que llevan al Ecuador dentro de su espíritu, y no solo les dure pocos años.
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Andrés Chiriboga
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11:38 a. m.
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miércoles, 31 de enero de 2007
Uno más Uno… ¿Cuánto quiere que sea?
Una conocida broma en el mundo de los abogados calza perfectamente para la situación de la Asamblea Constituyente.
Así es, en las últimas semanas hemos escuchado todo tipo de comentarios, opiniones y análisis jurídicos sobre si la Asamblea Constituyente puede ir o no. Y es que tantas han sido las posiciones y de tan diversos sectores, que cuando se las escucha ya no convencen, por si mismas, sino solo en virtud de si la Asamblea nos parece buena o mala idea, o pero aún, si esta es auspiciada o refutada por el político de nuestra preferencia ideológica o pragmática.
Hay posiciones para todos los gustos pues, y así tenemos desde las que dicen que no hace falta ni consultar al pueblo, porque la Declaración Universal de Derechos Humanos prevé el derecho a la rebelión contra la tiranía, no en uno de sus artículos, sino como uno de los fines mismos este instrumento internacional de derecho; también está la que sustenta que la consulta implica que el poder que se otorgue a la Asamblea será de plenos poderes, puesto que sería ridículo dar capacidad de modificar una Constitución, y jugar bajo sus reglas, siendo que se las quiere cambiar, esto según la doctrina del Derecho Constitucional; otros dicen que no es así, y que la Constitución solo debe ser modificada en su parte orgánica únicamente y no dogmática, por lo que las atribuciones de la Asamblea deben estar en una agenda, para que así los asambleístas cumplan sus funciones eficientemente; inclusive hay quienes dicen que no hace falta Asamblea y que las reformas deben ser hechas por el Congreso, ya que éste tiene esta prerrogativa en la Constitución actual.
En cuanto a la forma de llamarse a la misma, hay quienes dicen que el pedido del Presidente debe pasar por el Congreso, pues la Constitución actual manda que en temas de reforma constitucional toda consulta debe pasar por el Congreso, según en Art. 104 número 1, en concordancia con el 283, puesto que en el fondo lo que se busca es cambiar la Constitución, e implicaría la presentación de un texto constitucional previamente elaborado; mientras que otros dicen que amparados en el Art. 104 número 2, el Presidente puede llamar a esta consulta porque ésta no modifica por si misma la Constitución, y además es un asunto de trascendental importancia.
Estos son a muy breves rasgos las posiciones jurídicas que se ha dado a lo largo de esta discusión que ya tiene algunos meses.
Lastimosamente para los que somos abogados, esta multiplicidad de criterios no enriquece el pensamiento jurídico del país, y más bien no beneficia en nada a la conformación de un criterio jurídico básico en el pueblo, por lo que parecería que más que juristas somos partes en conflicto, ya que estamos abogando por intereses de otros, y no siendo jueces de nuestro destino.
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Andrés Chiriboga
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11:14 a. m.
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