miércoles, 21 de febrero de 2007

De los periodistas deportivos y sus conceptos.


Escuchaba yo las noticias deportivas en Canal Uno del mediodía, narradas por un periodista deportivo de quien desconozco el nombre uno de bigote nomás, en fin…

Informaba el profesional sobre la separación del Barcelona del técnico Ángel Ramón Bernuncio (no se si se escriba así), y opinaba al mismo tiempo, por lo que su labor informativa tenía una responsabilidad aún mayor, puesto que la opinión que se da en los medios sirve para formar a su vez la opinión pública.

La noticia del saliente director técnico del Barcelona estuvo medianamente bien hecha, pero luego el periodista empezó a dar juicios de opinión sobre otros aspectos del cuadro amarillo, refiriéndose principalmente a las sanciones que la directiva del club debe imponer a los jugadores que se ausenten injustificadamente de los entrenamientos.

Hasta ahí, iba bien el asunto pero de repente, el señor periodista concluyó su pobre análisis con un terrible error de concepto, al menos para mi, puesto que dijo que el jugador Lastra debe ser sancionado igual que Paredes (de ellos era la noticia) por ausentarse sin justificación y que además (ahí va) el jugador deberá probar que no ha estado donde se indica que se lo ha visto.

¡¿Qué?! O sea que para este profesional de la información, el principio de inocencia no existe. Es evidente que el jugador se ha ausentado y debe ser sancionado, si, pero de ahí a que cualquier persona diga que lo ha visto desmandándose en una fiesta y que por eso no fue a entrenar e inmediatamente sea cierto, no se puede aplicar. Además le informo yo a este señor, que quien acusa es quien debe probar, por lo que si yo digo que he visto a Lastra en fiesta, YO debo probarlo, y no él.

Si un jugador es acusado mañana de que no fue a entrenar porque se lo vio en Japón drogándose, para este periodista será cierto mientras quien sea acusado no pruebe que efectivamente no se puede teletransportar a Asia drogarse ahí y regresar.

Por Dios, que manejo de principios básicos es este. Lo malo insisto es que así se crea opinión pública y mucha gente verá bien que este futbolista inmoral sea castigado, no por no haber asistido a entrenar, sino por haber estado en fiesta, ya que esa idea es la que se va a quedar entre el público que ve el programa.


Esta es evidentemente una carga cultural, ya que en este país es fácil llamar a cualquier persona ladrón, corrupto o asesino, sin que el que acusa demuestre porque lo ha hecho, y además dañando la honra de quien se habla sin posibilidad real (no legal esa si está consagrada en letra muerta) de resarcir el daño.

3 Guiños:

Ludovico dijo...

Compadre. estamos hablando de la raza más extraña de la tierra... los periodistas deportivos viven en la dimensión desconocida...

Di dijo...

Aparte de estar a favor de ludovico, también existe una realidad que (desde mi punto de vista es terrible) que es la falta de sentido común, no solo del periodista, sino de muchos de los televidentes, radioescuchas y en general...

Diego Viñas dijo...

Acá en Argentina se dice que si los periodistas deportivos emitieran opiniones sobre temas políticos la credibilidad de los medios (ya bastante golpeada porque los periodistas políticos no son precisamente lo mejor) duraría 10 segundos porque cambiarían constantemente de postura. Pero como dice DI arriba esto no es sólo culpa de los periodistas deportivos sino de todos sino el periodista que dice cualquier cosa no duraría un segundo en el medio ante las críticas de quienes lo escuchan. Saludos